viernes, 6 de noviembre de 2009

De cuando Sísifo visitó Auschwitz

Vengo estos días leyendo un libro formidable, En defensa de Dios, que espero conseguir resumirlo (la empresa no es trivial) pero del que mientras tanto quisiera extraer dos historias.

Hoy la primera. Sucede en Auschwitz, también en la página 309 del libro citado:

Un día, un grupo de judíos decidió incoar un juicio a Dios. Ante tal sufrimiento inconcebible, pensaban que los argumentos convencionales carecían por completo de cualquier poder de convicción. Si Dios era omnipotente, podría haber impedido la Shoah; si no pudo detenerla, era impotente; y si podía detenerla pero decidió no hacerlom era un monstruo.

Condenaron a Dios a muerte. El rabino que presidía pronunció el veredicto, luego, siguieron tranquilamente y anunciaron que era la hora de la oración de la noche.

6 comentarios:

pseudopodo dijo...

¡Vaya! Ayer mismo tuve este libro entre las manos en una librería, y no lo compré porque tengo demasiados en la lisa de espera. Ya nos contarás más...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Le seguiré la pista al libro. Los judíos me recuerdan a esos hijos rebeldes que se pelean con el padre, pero luego son incapaces de acostarse sin darle el beso de buenas noches.

Santiago dijo...

Hola.

Es verdad, Jesús, ja ja, buena apreciación. Es verdad, el judío siempre está ni con Dios ni sin Él. Lanzan una crítica feroz para luego volver como el hijo pródigo, arrepentidos por la osadía.

Un saludo.

Héctor Meda dijo...

Efectivamente, los judíos tienen una relación muy especial con la divinidad, más madura, evitando lo que ellos llaman atinadamente idolatría y que resulta contraproducente.

Precisamente en el libro donde se da la cita (que recomiendo muy vivamente) se nos recomienda esa rebeldía, esa huida de la certidumbre y a propósito de la historia narrada se nos enseña que las ideas sobre Dios van y vienen, pero la oración, la lucha por encontrar sentido incluso en las circunstancias más sombrías, debe continuar y es ahí donde la tradición rabínica se muestra efectiva.

Por cierto, ahora estoy leyendo el libro En busca del sentido de Viktor Frankl, psicólogo superviviente a Auschiwtz, donde se nos cuenta cómo la religiosidad estaba sorprendentemente muy presente en aquellos infernales lugares.

klepsidra dijo...

El libro de Viktor Frankl, lo leí hace unos tres años, me pareció magnifico, altamente recomendable.

El mensaje que me trasmitió: la necesidad de sublimar, aún lo más nefasto que pueda acontecernos. La necesidad de encontrar motivaciones que nos trasciendan.

Recuerdo como genial la pregunta con la que comenzaba las sesiones con sus pacientes, aquella de : Oiga, ¿Usted por qué no se suicida?. En la respuesta encontraremos el núcleo de motivaciones que hace que cada mañana cuando suena el despertador nos levantemos.

Héctor Meda dijo...

Sí, gran libro, sorprende ver cómo los judíos que acababan sobreviviendo no eran los más fuertes sino aquellos con una mayor fortaleza mental pero, cuidad, tampoco aquellos que se autoengañaban y en este sentido es ilustrador que el número de muertes se incrementase en fechas señaladas como las navidades o año nuevo pues eran fechas en la que los presos creían podían ser rescatados y cuando no, cuando no era así, de desilusión morían.

Supongo que, al final, sobrevivían los que eran como los judíos de la anotación (y tenían suerte, claro)