sábado, 31 de enero de 2009

La criatura rawlsiana

El filósofo Rawls ha sido el filósofo político más importante del s.XX ya que su postura representa

un regreso a la filosofía moderna, al renovar la base del contrato social e idear una definición de la justicia que el mismo ha denominado "constructivismo kantiano".

Pero se da un paso adelante respecto a los sistemas filosóficos anteriores, ya que la Teoría de la justicia limita el ámbito de lo ético universal al de lo justo, y es bastante más concreta que la ética kantiana, al carecer del formalismo de ésta.

Rawls creía que teníamos incorporado de forma innata una gramática moral que, análoga a la gramática universal propuesta por Chomsky, nos proporcionaría una serie de principios con los que seríamos capaces de emitir juicios rápidos y automáticos siendo las morales locales una implementación concreta con una serie de parámetros concretos de tales principios.

Una explicación de tal funcionamiento lo proporciona el lingüista Mark Baber, citado por Marc Hauser en su libro La mente Moral, al proponer como ilustración el arte culinario. Los principios harían la vez de las recetas de forma que ciertos ingredientes, que han de ser entendidos como parámetros, resultarían necesarios mientras que otros serían opcionales mas todos ellos interactuarían con el resto de los ingredientes. Entendido así el arte de cocinar se puede comparar con un proceso algorítmico en donde para cada vez que se debe añadir un ingrediente se necesita tomar una decisión concreta. Así funcionarían los parámetros lingüísticos, así también los parámetros morales.

Queda en pie la duda de por qué si tales variaciones de los parámetros cambian tanto la receta hay cabida a una concepción universal de la moral pues y ya fijándonos en hechos concretos se pueden dar, de hecho se dan, culturas donde el infanticidio es inmoral y culturas, como la esquimal, donde no lo es. Hauser en el libro citado propone una respuesta (pág. 73):
En todas las culturas se entiende que los padres han de cuidar a sus hijos. Dentro de cada cultura y en la relación intercultural, torturar a niños pequeños por diversión o deporte está prohibido. Lo que varía de una cultura a otra son las condiciones que permiten que haya excepiones particulares a la regla [¿mutaciones culturales que dado un contexto determinado sí son adaptativas?], incluidas las condiciones para el abandono. Lo que aquí importa es simple: nuestra facultad moral está equipada con un conjunto universal de reglas, en las que cada cual introduce determinadas excepciones. Queremos entender los aspectos universales de nuestros juicios morales, así como su variación, qué es lo que la hace posible y qué límites tiene
Rawls para inventariar tales principios universales inventó el velo de la ignorancia bajo el cual todos estaríamos de acuerdo con los siguientes:

Todos los miembros de la sociedad tienen derecho por igual a las libertades básicas

y

La distribución de los bienes sociales y económicos debe hacerse de manera que beneficie a los miembros menos favorecidos de la sociedad.

Marc Hauser a los individuos que emiten juicios morales fundados en principios inconscientes e inaccesibles los denomina criaturas rawlsiana. Se trata de una criatura con instintos morales.

La plantilla con la que una criatura rawlsiana al uso es capaz de arribar a un juicio moral sigue los siguientes pasos: primero tiene la percepción de una acción o acontecimiento el cual pone en marcha un análisis de las causas así como de las consecuencias, desde donde se produce el juicio moral.

Las emociones, en el caso hipotético de que desempeñasen un papel, lo harían después del juicio puesto que aunque las criaturas rawlsianas puedan reaccionar en algunos casos como las humeanas, en última instancia, se basan en las causas y consecuencias de la acción y no en las de las emociones.

Aunque posiblemente todos seamos criatura ralwsianas es más que posible que el fundamento último de nuestro comportamiento no se deba a los principios enunciados por Rawls puesto que tales principios han sido extensamente cuestionados siendo tal vez Nozick el más célebrado en la ejecución de dicha tarea.

Para Nozick no era posible una teoría de la justicia distributiva pautada porque estas sólo se pueden llevar a cabo a través de injerencias continuas en la vida de las personas a modo de, por ejemplo, prohibición de transacciones o confiscaciones de bienes.

Para ilustrar la idea Nozick ideó un ejemplo ya clásico:

Imaginemos que vivimos en una sociedad en la que la riqueza se distribuye de una forma no retributiva, sino distributiva que pretende la igualdad, a la que le vamos llamar D1. En esta sociedad vive Wilt Chamberlain, que es un jugador de baloncesto objeto de gran admiración. Wilt Chamberlain acuerda con su club -que desea que el jugador permanezca en el mismo- que una parte de la recaudación de la taquilla de los partidos pasará directamente a sus bolsillos. Los espectadores entusiasmados con el juego de Chamberlain acuden masivamente a los partidos y después de una temporada el jugador ha recaudado mucho más que cualquier otra persona. Así, de la distribución inicial D1 hemos pasado a nueva distribución D2. La reflexión de Nozick es: ¿si la distribución D1 era justa qué es lo que le puede objetar a la nueva distribución D2? Dicho de otro modo, ¿en qué medida un tercero puede hacer demandas de justicia redistributiva a un intercambio libre de bienes sobre los que no tiene ningún derecho de propiedad?.

Más en general el intento de hacer accesibles, formalización mediante tal que Kant, unos principios morales universales está llamado al fracaso ya que, al igual que precismente en el lenguaje, no es que existan unos principios idénticos en todas las morales existentes, lo que sucede es que subyace bajo la articulación de todas ellas una serie de reglas que ayudan a los humanos a adquirir una moral particular.

Por lo demás la búsqueda de una moral a priori, axiomática, me resulta idéntica en su quijotismo a la búsqueda de una lengua perfecta que Umberto Eco en un libro maravilloso dió cuenta.

Así una moral concreta no es innata como tampoco lo es el inglés en los ingleses pero sí hay un harwdare previo sin el cuál ni los ingleses hablarían inglés ni nosotros seríamos otra cosa que sicópatas sin entrañas mas dicho esto no hay que colegir que ese órgano moral tenga dentro de sí ciertos principios concretos e irrenunciables o que tenga en una sola moral su correcta encarnación aunque ello no obsta para que dadas unas necesidades, por ejemplo de comunicación social, existan lenguas mejores -más ricas, sútiles, etc- que otras.

Por la misma existen morales que dadas las necesidades impuestas por nuestra naturaleza sí son mejores que otras, así por buscar un ejemplo algo malo, si tenemos a un hombre de 170 cm no se podría aseverar que es alto; sí, empero, que es más alto que alguién que mide 160 cm y si bien es cierto la moral no se puede cuantificar sí que se puede evaluar sus aportes adaptativos a la sociedad.

No obstante, tal vez sí exista una moral platónica que encaje perfectamente con nuestra naturaleza humana pero tal moral no la veo codificable formalmente sino que para ser alcanzada necesitaríamos del lento y empírico proceso dinámico de ensayo y error con que la evolución nos hace mejorar nuestras lenguas o en este caso nuestras conductas morales.

Entiendo de todo esto que son nuestros instintos morales los que nos proporcionan un auténtico juicio moral quedando los principios aprioristas como trámites para asegurar la objetividad de tales juicios porque, en el fondo, el problema de una criatura rawlsiana excesivamente burocrática –y no digamos sus aún peores encarnaciones dogmáticas- es que al aceptar ciertos principios como preeminentes corren el albur de convertir un sano ejercicio de revisión de juicios en un acrítico ejercicio de dogmatismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Constructiva reflexión la que planteas.

Yo considero la moral como un entre aprendido y no como algo innato, quizás pudiera surgir como respuesta humana ante aquello que le rodea pero bajo mi punto de vista es eminentemente social.

Un saludo.

Héctor Meda dijo...

Hola Bitdrain,

Ciertamente la hipótesis de la gramática chomskyana no es una hipótesis demostrada, no digamos ya la de la gramática moral que es más reciente pero lo bueno es que ambas hipótesis son falsables y ya se están realizando estudios, encuestas, etc... para averigüar hasta qué punto nuestros juicios morales son innatos y hasta que punto sociales.

Sospecho que este tema se parecerá al dilema de entorno/genes y que llevará su tiempo precisar cómo queda el porcentaje.


Saludos