Lectura habermasiana de Hamlet (1/2)
Pero justo lo contrario -si se lee bien- sucede en Hamlet donde el personaje principal, el príncipe danés, no es una conjunción a ratos cacofónica, a ratos armonizada, de roles varios sino alguien pretendiendo todo lo contrario. El protagonista, desde el mismísimo principio, se ve desplazado por un entorno enajenado que no ha mantenido el duelo por su padre muerto, que lo han sustituido -la madre y la nación- por un advenedizo, éste es, un tío encaramado a lo más alto del poder sin mérito alguno salvo el de la seducción seguramente interesada, por lo que la sensación final, la del protagonista, quiero decir, es de átonito aislamiento. Como bien se sabe, da comienzo el nudo de la obra cuando quédase revelado -aparición fantasmagórica mediante- la naturaleza criminal habida en la muerte del rey pretérito y permaneciendo así el hermano de éste, rey actual, como usurpador ilegítimo del trono, asesino aún por ajusticiar. El desarrollo normal de estas premisas, concluirían en el lógico aniq...