El libro de arena
En cierta ocasión visioné un sketch de Pepe Viyuela. Se trataba de leer un periódico pero cada vez que lo abría al humorista se le caían al suelo unas hojas del mismo, entonces murmuraba un cómico "AyYayYyy" cuando al recogerlas para, mientras lo hacía, caérsele de nuevo otras hojas, murmurar otro cómico "AyYayYyy" y, al recoger las nuevas hojas caídas, volver a caérsele otras tantas. Ad infinitum. Una revisión del mito de Sísifo pero humorizada, en versión grotesca.
Escribir en este blog -no me atrevo a decir que filosofar- tiene su parecido con lo arriba descrito. Uno busca una visión de conjunto, totalizadora, y cuando se remanga y cuando se agacha para observar la realidad al detalle se encuentra con que en el proceso de indagación ha arrojado más incertidumbres a su visión de la vida, nuevas preguntas venidas de las repuestas a las viejas preguntas. Se siente así que se está ante un proceso interminable, como si el mundo se ramificase fractalmente en infinitos recovecos para los que, en aras de dar cuenta de ellos, se necesitase un libro/inventario de paginación infinita.
Lo prometido es deuda, hablé de una vuelta para finales de agosto, es finales de agosto así que vuelvo y vuelvo con la convicción de que este libro de almohada, registro de mi pretendida visión de conjunto, se está convirtiendo en un libro de arena pero, tranquilidad, todavía no lo esconderé temeroso en una biblioteca, en algún azaroso anaquel, tal que el divino argentino, porque la angustia sisiforiana de la vida, tan sabiamente analizada por Camus, sigue siendo superada por mi curiosidad lectora, una curiosidad, por cierto, y por lo que se ve, salvífica; espero y deseo que también contagiosa.
Escribir en este blog -no me atrevo a decir que filosofar- tiene su parecido con lo arriba descrito. Uno busca una visión de conjunto, totalizadora, y cuando se remanga y cuando se agacha para observar la realidad al detalle se encuentra con que en el proceso de indagación ha arrojado más incertidumbres a su visión de la vida, nuevas preguntas venidas de las repuestas a las viejas preguntas. Se siente así que se está ante un proceso interminable, como si el mundo se ramificase fractalmente en infinitos recovecos para los que, en aras de dar cuenta de ellos, se necesitase un libro/inventario de paginación infinita.
Lo prometido es deuda, hablé de una vuelta para finales de agosto, es finales de agosto así que vuelvo y vuelvo con la convicción de que este libro de almohada, registro de mi pretendida visión de conjunto, se está convirtiendo en un libro de arena pero, tranquilidad, todavía no lo esconderé temeroso en una biblioteca, en algún azaroso anaquel, tal que el divino argentino, porque la angustia sisiforiana de la vida, tan sabiamente analizada por Camus, sigue siendo superada por mi curiosidad lectora, una curiosidad, por cierto, y por lo que se ve, salvífica; espero y deseo que también contagiosa.
Comentarios
"Y llegas a tu casa y Camus te dice
“travail inutile et sans espoir”
(eso respecto al mito de Sísifo;
tú cambia la roca gigante por unos labios pequeños,
y ahí está la clave."
¡Qué bien que vuelvas! Este blog es cada día mejor. Aceptas con naturalidad (y con estilo) esas ramificaciones.
Por cierto, Viyuela me parece un actor fenomenal. Además, es poeta (sin embargo no he podido conseguir nada suyo).
Y por cierto, a mi también me gusta Pepe Viyuela pero no sabía que era poeta, espero que no le estés confundiendo con el sensiblero personaje de Aída XDD
p.d: A ver cuando me acuerdo y te agrego al facebook, aunque no lo uso mucho, más bien nada...