La tumba sin muerto: Heidegger, el feto y la imposibilidad de la sepultura
«El habitar es el rasgo fundamental del ser.» Martin Heidegger, Construir, Habitar, Pensar El juego de la silla Hay en la filosofía de Heidegger una especie de juego de la silla musical. Cuando la música —esa música silenciosa que es el pensamiento del ser— deja de sonar, las palabras que creíamos saber dónde estaban se sientan en otros asientos. Bauen ya no es levantar muros, sino cultivar y custodiar. Wohnen no es tener una dirección postal, sino el modo mismo en que los mortales existen. Denken no es calcular, sino agradecer. Y así, palabra tras palabra, el vocabulario de la vida cotidiana es desposeído de su sentido habitual para ser reinstalado en una topología extraña, más antigua y más exigente. Pero en todo juego de la silla hay alguien que se queda de pie. O, peor aún: alguien que nunca llegó a sentarse porque nunca fue admitido al círculo de los jugadores. Ese alguien es, en la ontología heideggeriana, el feto. No el feto como objeto de la biología, ni siquiera como ...