El mundo no está desencantado
§ Se ha puesto de moda entre ciertos paleoconservadores despachar en bloque toda modernidad desde Trento en adelante. Son juicios sumarísimos, sin un solo zigzagueo, ya sea para prometernos una mejora continua —hola, Hegel— o para lamentar una empeora incesante —hola, Heidegger—. Abonan, me temo, la brocha gorda. Y sin embargo, siendo consciente de que desde la Edad Media ha habido mejoras (las más) y empeoramientos (los menos), me sorprende descubrirme de acuerdo con el lamento de fondo. La contemporaneidad rebosa desencantamiento y una problematización masiva de la vida. Comparto el diagnóstico de la herida, pero discrepo de raíz en cómo la nombran. Es más: lo dicen tan mal que la disonancia es inevitable, porque lo que realmente querrían lamentar, formulado con exactitud, sería justo lo contrario: por desgracia, este mundo actual ya no está desencantado ni problematizado. Si me concedes un poco de tiempo, te explico por qué es así y por qué ha de decirse precisamente de este m...