Date Tiempo. Un diálogo sobre genios y aprendizaje.
—Con lo listo que era, más aún: superdotado. Qué raro, qué pena que no llegara a tronar su talento. —Pero ¿qué entiendes tú por genialidad? —Él. —Ciertamente era un buen atleta. —¿Un buen atleta? — Un buen atleta. Eso no lo hace mejor jugador. —¿Eso no lo hace mejor jugador? — Eso no lo hace mejor jugador. La mayoría de los precoces no dan fruto, y hay estudios que lo dicen casi como regla: un análisis publicado en Science revisó diecinueve investigaciones con cerca de 35.000 personas de alto rendimiento en deportes, música, ajedrez y ciencia. La precocidad no predice la excelencia adulta. —Sí, claro... Drogas, mala vida, yo qué sé. —Eso es: que no sabes. —Te doy la vez. Pero no agotes mi paciencia. —Vamos a hacer un juego. —Faltaría más. —Imagina que doy clase de matemáticas a unos niños: multiplicación y división. ¿Quién es el genio? —Eso me recuerda a un entrenador infantil al que un padre le preguntó si su hijo podía llegar a ser Messi. Yo le habría remitido al ...