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El Mito de la Habitación 1729

  Imagina, mi querido Glauco, que la realidad es una Gran Casa de proporciones infinitas: un palacio laberíntico, con alas que se pierden en la penumbra y sótanos que descienden hacia lo insondable. Una noche, el Mayordomo de las Necesidades subió las mil escaleras de la torre septentrional, llevando su propia lámpara, porque le habían dicho que ardía una luz donde ningún Huésped tenía reserva. En la cámara más alta —sobre la puerta, una cifra grabada en la piedra: 1729— encontró a un hombre alimentando la llama de una lámpara cuyo aceite nadie le había asignado. —¡Hardo! —gritó—. ¿Qué haces aquí? El pergamino de hoy no señala ninguna habitación en esta torre. Los demás corren por las alas, encendiendo donde hay reserva: el comercio, la física, la maquinaria; cada lámpara sirve a un Huésped que llega con sus asuntos urgentes, y cada una se apaga cuando se marcha. Tú, en cambio, gastas el aceite de la Casa en una cámara que nadie ocupará jamás. ¿No sabes que el aceite es finito? Cad...

La inmaculada concepción de la física

  Corría 2009. En el fragor del caso Gürtel, Manel Fontdevila publicó en el diario Público una viñeta que ha quedado como emblema. En ella, varios políticos del Partido Popular chapotean en una ciénaga de lodo, mientras Esperanza Aguirre camina a su vera, impecable en un traje blanco. Cuando uno de sus correligionarios, desesperado, viéndola tan inmaculada, le pregunta cómo lo logra, la política, con ingenuo aplomo, le responde : « ¿Lo qué? ». Evoco aquella imagen porque cifra con exactitud el regusto que me deja haber leído Perdidos en las matemáticas: Cómo la belleza confunde a los físicos , de Sabine Hossenfelder. Y no porque el libro sea exactamente una ciénaga, sino porque su autora parece no advertir el barro en el que ella misma chapotea. Primero, por el retrato que traza de sus colegas. En su periplo de entrevistas a físicos sobre por qué emplean la belleza matemática como brújula heurística, se topa con una respuesta unánime que oscila entre el tartamudeo y el dogma: «aqu...

De Poincaré a la problematización relacional: el punto ciego del psicologismo

El texto y su promesa En 1908, Henri Poincaré pronunció ante el Institut général psychologique de París una conferencia que se convertiría en lectura obligada para futuros libros sobre psicología de la creatividad: La invención matemática . En ella, el matemático más influyente de su época se proponía algo audaz: desvelar el mecanismo psicológico por el cual se producen los descubrimientos matemáticos. No hablaba en abstracto; relataba su propia experiencia con las funciones fuchsianas. Aquí se da registro al célebre episodio en que la solución se le apareció de golpe al subir a un autobús, tras días de trabajo infructuoso y una noche de insomnio. La promesa era enorme. Poincaré no solo describía qué había descubierto, sino que pretendía mostrar cómo ocurre el descubrimiento mismo. Distinguía fases —trabajo consciente, incubación inconsciente, iluminación súbita, verificación lógica— y postulaba un "yo subliminal" que, durante el reposo, combinaba ideas y seleccionaba la so...

La Torre de la Reina: el mito como tecnología de la memoria

Junto a las murallas de Toledo, no lejos de la Puerta de Bisagra, se alza la Torre de la Reina. La tradición sitúa allí uno de esos episodios que la historia jamás habría consentido, pero que el deseo humano necesitó para sobrevivir. En el siglo XIII, según el romance, el rey partió de la ciudad con sus caballeros, dejándola desguarnecida, habitada solo por mujeres, ancianos y niños. Un ejército musulmán, avisado de la ocasión, se plantó ante las murallas decidido a tomarla sin esfuerzo. Pero Doña Berenguela, quien no mandó a los hombres a las almenas ni ordenó cerrar las puertas, salió al encuentro del general, o le habló desde lo alto de la torre, y le afeó su conducta con las armas de la caballería: atacar una ciudad defendida por mujeres, les dijo, era un acto indigno, una mancha en el honor de todo caballero; si de verdad querían demostrar su valor, que esperaran al rey y combatieran de igual a igual. El jefe, conmovido y avergonzado, bajó la cabeza, dio media vuelta y se retiró s...